#boicotalplástico

¡Todo listo para el Boicot a los alimentos envueltos en plástico del 3 al 9 de junio!

@CalaixAmbiental >> Desde Calaix ambiental nos unimos al #boicotalplástico lanzado por el grupo ZERO WASTE España. Este acto reivindicativo nos apela a no comprar alimentos envueltos en este derivado del petróleo durante la semana del 3 al 9 de junio para reclamar a las empresas productoras el fin de esta invasión.

Pero, ¿por qué es tan necesario este boicot? Debemos frenar de forma inmediata el uso irracional de este material no biodegradable, que ya contamina todos los ecosistemas de nuestro planeta: desde los terrestres y los marinos, hasta los polos e incluso el cuerpo humano.

Por ello, en este artículo presentamos una síntesis de: (1) la situación actual, con noticias de los últimos tiempos; (2) qué efectos genera esta problemática sobre la salud, tanto humana como de las otras especies, (3) qué respuestas han surgido al problema, (4) consejos prácticos para llevar a cabo una semana libre (o casi) de alimentos envasados en plástico.

(1) El alcance del problema

Desde los años 1950 el uso del plástico ha proliferado, abarcando todo tipo de productos, desde juguetes hasta material médico, pasando por ordenadores y móviles, como también la ropa sintética. Muchas de sus características le han valido este gran éxito (es maleable, poco denso, buen aislante, impermeable, etc.). Pero, como de costumbre, al sistema productivo poco le han importado sus ineludibles defectos, pues es un material que no se descompone en condiciones naturales (ni por ende dentro del cuerpo humano), por lo que se acumula en la naturaleza, causando múltiples impactos.

Se estima que en 2016 se produjeron alrededor de 322 millones de toneladas de este producto sintético, excluyendo la producción de fibras plásticas (Elsevier B.V., 2018), de los cuales cerca de un 50% del plástico era de un solo uso o desechable, lo que incluye los envases de comida (Ambientum, marzo 2018).

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Fruta sobreenvasada – plástico de un solo uso (Fuente: propia)

En España sólo se recupera el 25,4% de los envases plásticos generados (Greenpeace, marzo 2019). El resto acaban en vertederos, en incineradoras, en el medio ambiente o son exportados. Por ello, tirar los plásticos al contenedor amarillo no es suficiente. Además, es importante aclarar que no todos los envases, aunque presenten el famoso punto de las flechas circulares se pueden reciclar. Este dibujo indica que la empresa está pagando el canon establecido para financiar a los gestores de residuos por cada envase que va al contenedor amarillo. Pero se desentiende de si el material es reciclable o no, o de qué coste a nivel energético o económico implicará el proceso.

Se ha cifrado entre 5,95 y 15,11 millones de toneladas la cantidad de plástico que llega cada año a los océanos (Público, febrero 2018). Como consecuencia, las corrientes marinas arrastran estos desperdicios, acumulándolos en diferentes latitudes, lo que resultan en inmensas manchas o “islas” de residuos humanos. Entre estas “islas”, la más grande y conocida es la del Pacífico norte (de hecho, está documentada desde 1997, según datos de National Geographic).

Medio mundo quedó consternado cuando conocimos en marzo de 2018, gracias a la publicación del estudio realizado por The Ocean Cleanup Foundation en la revista Nature, que la gran acumulación de residuos en suspensión –en  un 99,9% plásticos– es 16 veces mayor de lo que se imaginaba. Cubre más de 1,6 millones de km², lo que representa un tamaño aproximado como el de España, Francia y Alemania juntas, y tiene un peso de cerca de 80.000 toneladas (BBC, marzo 2018; TV3, marzo 2018). El total se calcula que en estos momentos hay hasta 236.000 toneladas de plásticos flotando en los distintos mares del mundo (Público, febrero 2018).

Igualmente, el plástico ha alcanzado las fosas más profundas del océano (ONU Medio Ambiente, abril 2018) e incluso el hielo del ártico (Agencias INC, abril 2018). Los continentes no se libran de este impacto, pues los científicos estiman que la contaminación por plásticos y microplásticos es entre 4 y 23 veces mayor que en los océanos, dependiendo del lugar (ONU Medio Ambiente, junio 2018).

(2) Efectos de la contaminación por plásticos y microplásticos

Esta gran cantidad de plásticos que se vierten al mar no es inocua para el medio ambiente ni para las especies. Esto no sorprenderá a quienes hayan visto la serie documental de la BBC Blue Planet II, que muestra cómo puede afectar la contaminación por plásticos a la fauna marina. Hablamos, además, de un material que requiere mucha temperatura para descomponerse, por lo que puede contaminar el medio ambiente más de 1000 años, fragmentandose en pequeños trozos (The Guardian, octubre de 2017, ONU Medio Ambiente, junio 2018).

Se estima que cada año más de 1 millón de aves marinas y más de 100.000 mamíferos marinos mueren a causa de los plásticos que se encuentran en los océanos (Europa press, abril 2018), ya sea a causa de su ingesta o por quedar enganchados en redes y otros plásticos. Últimamente han aparecido distintas noticias acerca estas muertes. De entre ellas, generó mucha repercusión la del cachalote de casi diez metros y más de seis toneladas de peso que apareció muerto cerca del Cabo de Palos, Murcia, en febrero de 2018, a causa de los 29 kg de residuos plásticos contenían su estómago e intestino (LaVerdad.es, abril 2018).

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Fotografía de Irene Cruz, colección “Drowning in Blue” (Fuente: Fifty dots Gallery)

No obstante, el problema no acaba en los envases plásticos. Cabe considerar la contaminación que generamos al lavar ropa sintética: más de 700.000 fibras microscópicas de plástico podrían liberarse al ambiente en cada ciclo de una lavadora (!). Por otro lado, también se utilizan micro-plásticos (plásticos menores de 5 mm) en la industria como abrasivos en una variedad de productos cosméticos y de cuidado personal, como dentífricos y exfoliantes (BBC, marzo 2018).

En los últimos, años distintos análisis han encontrado microplásticos en una extraordinaria gama de alimentos (miel, azúcar, marisco, alimentos procesados, sal de mesa…). Por ende, los micro- (y nano-) plásticos también están presentes en nuestro cuerpo. En un estudio realizado en EEUU, el 95% de los adultos evaluados presentaron en su orina bisfenol A ‒monómero utilizado para la fabricación de plástico que afecta el sistema endocrino y tiene efectos cancerígenos‒. De hecho, se calcula que una persona promedio ingiere cada año hasta 68.000 fibras plásticas presentes en el polvo doméstico que caen sobre nuestros platos de comida (Econoticias.com, abril 2018).

Por el momento poco se conoce sobre cómo afectan los micro- (y nano-) plásticos a la salud humana, aunque desde hace años se sabe que algunos de los aditivos utilizados en la producción de plásticos son químicamente peligrosos. Estudios recientes los señalan como causantes de daños físicos y de estrés biológico de nuestras células (Revel, Châtel & Mouneyrac, febrero 2018), aunque existen otros muchos potenciales efectos negativos sobre la salud, como alteraciones hormonales e interferencias con el ADN, lo que puede desembocar en procesos carcinogénicos. Poco concluye la European Food Safety Authority (EFSA) sobre sus posibles efectos adversos, más allá de decir que se requiere seguir investigando al respecto (EFSA, junio 2016). Mientras tanto, nosotros y nuestros ecosistemas seguimos ingiriendo plástico día a día.

(3) Iniciativas y respuestas por parte de gobiernos y ciudadanía

Ante la problemática actual, distintos gobiernos y colectivos ciudadanos han emprendido iniciativas al respecto altededor del mundo. Entre estas muchas, podemos destacar:

  • El Parlamento europeo ha aprobado nuevas directivas en pro de una reducción del consumo de embalajes no reciclables y desmesurados (La Vanguardia, abril 2018).
  • En este sentido, la Comisión de Medio Ambiente del Congreso español acordó prohibir la comercialización, importación y exportación de utensilios de plástico de un solo uso (platos, vasos, cubiertos, o pajitas) a partir del 1 de enero de 2020. El texto plantea que todos los utensilios citados se fabriquen con al menos un 50% de sustancias biodegradables a partir de 2020, y con un 60% a partir de 2025 (EFE Verde, abril 2018). Pero, ¿por qué no apostar al 100% por materiales biodegradables?
  • En el Reino Unido se ha anunciado la implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) para potenciar el retorno de los envases a las tiendas (Retorna.org, marzo 2018). También 40 compañías del país han firmado el llamado Pacto de Plásticos del Reino Unido, que prevé que el 100% de los envases estén preparados para ser reciclados, reutilizados o bien compostados, para el horizonte 2025 (EFE Verde, abril 2018).
  • Igualmente, se han emprendido distintas campañas para reducir el uso de botellas plásticas promoviendo el agua del grifo. Apenas un 7% de las botellas se reciclaron en 2016. Pero, ¿por qué hay tan poco reciclaje, si el PET es reciclable al 100%? Los fabricantes eluden el uso de material de segunda mano por razones meramente estéticas, dado que es menos transparente que el de primera fabricación.
  • Muchos países cuentan con una legislación que hace pagar por las bolsas plásticas, con el fin de reducir el actual consumo anual de 500.000 millones de éstas. Kenia es el más estricto en ese sentido: impone castigos de hasta 4 años de cárcel o multas de hasta 40.000$ para quien produzca, venda o incluso utilice bolsas de plástico (The Guardian, agosto 2017).
  • Por otra parte, se han emprendida distintas campañas de limpieza costera, marina y submarina: como la que se realizó en el Parque Nacional Galápagos, dentro de la campaña Mares Limpios de ONU Medio Ambiente (Ambientum, marzo 2018; ONU Medio Ambiente, abril 2018).
  • La ciudadanía se está organizando para pedir a gobiernos, productores y vendedores una reducción drástica del consumo de plástico. Es un ejemplo de ello la iniciativa #DesnudaLaFruta, lanzada para promover la fruta sin envases, que ha inundado redes sociales y medios de comunicación. También han surgido distintas peticiones de ONGs: GreenpeaceSalva la Selva
  • Finalmente, tiene su papel el desarrollo de alternativas biodegradables, como el almidón de maíz. Pero ¡ojo! no caigamos en sustituir todo el universo de plástico por estos materiales, pues su producción requiere nuevas plantaciones de cultivo, con la pérdida de hábitat asociada, y podrían derivar en una subida de precios para alimentos básicos. La solución pasa ineludiblemente por minimizar nuestro consumo de cualquier producto de un solo uso.

(4) Consejos prácticos para llevar a cabo una semana libre (o casi) de alimentos envasados en plástico

Para que este boicot resulte efectivo, necesitamos un seguimiento de parte importante de la población. Por ello, tu colaboración es muy valiosa.

Antes de empezar, debemos reconocer que no es un reto sencillo de llevar a cabo al 100%. Pero, ¡no te desanimes! Este reto también es para ti. Aquí te vamos a dar varios consejos para que puedas adaptarlo a tus posibilidades. Así pues, verás que aparece un orden de prioridad para que puedas valorar qué nivel de implicación adquirir.

  • PRIORIDAD 1 – Nivel básico. Rechaza frutas y verduras envasadas en plástico. Compra frutas a granel y llévelas en tu bolsa reutilizable o en bolsas de papel.
  • PRIORIDAD 1 – Nivel básico. Busca alternativas para tus productos diarios que se vendan en cartón o cristal en vez de en plástico.
  • PRIORIDAD 1 – Nivel básico. Rechaza alimentos superfluos envasados en plástico, como patatas fritas, bollería industrial, golosinas.
  • PRIORIDAD 1 – Nivel básico. Sustituye los pre-cocinados por tus propias creaciones.
  • PRIORIDAD 2 – Nivel avanzado. Descarta el consumo de plástico en tus bebidas. Recuerda que el tetrabrik también contiene plástico. Por ello, lo idóneo para esta semana es beber agua del grifo (o bebidas en envase de vidrio).
  • PRIORIDAD 2 – Nivel avanzado. Compra en mercados o tiendas de venta a granel la mayor parte de productos, con tus tuppers y bolsas reutilizables. ¡Hay tiendas que tienen hasta galletas a granel! ¿Conoces alguna en tu ciudad? Estas son algunas tiendas a granel en Barcelona:
  • PRIORIDAD 3 – Nivel máster. Extiende tu boicot a otros productos como los de higiene personal o limpieza del hogar. Estos también se pueden comprar a granel. Así los encontrarás, por ejemplo, en las tiendas Miaroma.
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Tienda a granel Gra de Gràcia (Fuente: propia)

¡Espero que esto te sea útil! El siguiente paso es integrar este consumo más consciente todo el año. En ello se basa la tendencia de estilo de vida Zero Waste, con múltiples experiencias en Internet. Si te interesa pasarte al modo residuo cero, este exhaustivo post de La eco cosmopolita te aportará muchas fuentes y herramientas para empezar.

Y es que en un mundo donde nuestros impactos son ya de escala planetaria se impone la necesidad de dejar de utilizar materiales tan nocivos para el medio ambiente y las especies, como lo es el plástico, para pasar a definir un modus vivendi basado en el respeto y la conservación de la naturaleza y de sus ritmos ‒de producción de servicios ecosistémicos y de absorción de residuos‒, ritmos que actualmente están de largo sobrepasados.

Clara Montaner Augé. Ambientóloga – 1 de junio de 2019

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