#WildMalilla

ENTREVISTA > Pablo Vera, Virgilio Beltrán y Ana Abad: “La biodiversidad, más allá de su valor intrínseco, tiene el inestimable valor de aportar servicios ecosistémicos tanto en espacios naturales como en espacios antropizados” 

@CalaixA > Si te encuentras en una ciudad y miras a tu alrededor en busca de biodiversidad, tal vez te sorprenda la cantidad de diferentes especies que puedes vislumbrar. Desde mi ventana veo distintas especies de flora: arbustos y herbáceas en los balcones de enfrente y tres especies de árboles en la calle; y también algunas especies de fauna (casi todas aves), incluyendo: un grupo de golondrinas revoloteando, un par de gorriones en una cornisa y una gaviota que pasa de largo, además de humanos, claro.

La vida está muy presente en las ciudades, pero, en general, como hábitats se asemejan notablemente a los roquedos, que tienden a tener un desarrollo ecológico muy limitado. Así pues, una calle es muy parecida a un acantilado o a un despeñadero, en los cuales predominan las superficies de roca y donde las plantas sólo se aventuran a crecer en fisuras o en aquellas escasas porciones de suelo disponibles. Debido a la abundancia de estos biotopos en las ciudades, suelen proliferar aquellas especies que viven bien en espacios rocosos (como las palomas).

Pero dentro de las ciudades también aparecen otros tipos de hábitats, como parques y áreas verdes. Éstos dotan a los ecosistemas urbanos de mayor diversidad de especies y de funciones ecológicas, tales como renovación del aire, infiltración de agua, regulación de la temperatura, etc. (funciones muy deficientes en los biotopos de asfalto, cemento y piedra), por lo cual, también aportan más equilibrio dentro del metabolismo urbano y, como consecuencia final, una mayor resiliencia a los cambios y perturbaciones, como inundaciones o eventos de contaminación atmosférica, por ejemplo.

Muchas son las ciudades que en busca de una mayor biodiversidad y disponer de más servicios ecosistémicos están promoviendo iniciativas de renaturalización urbana. Hace unos meses escribí sobre el caso de la renaturalización del Manzanares en Madrid. También hay casos similares en Barcelona (proyectos como el de la plaza de las Glòries o la avenida Meridiana) o bien en Valencia, con un claro ejemplo: el nuevo parque de Malilla, protagonista del presente artículo.

El barrio de Malilla se encuentra al sur de Valencia, rodeado por distintas infraestructuras (las vías del ferrocarril, la autopista urbana de la avenida Ausiàs March y el bulevar Sur). A pesar de ser uno de los barrios más poblados de Valencia, con 22.880 habitantes, hasta ahora carecía de grandes áreas verdes. Su nuevo parque urbano, inaugurado en diciembre de 2017, está situado en el PAI de Malilla Norte, donde está prevista la construcción de nuevas viviendas alrededor del especio verde.

El parque ocupa una superficie de 70.000 m² en total y cuenta con tres alquerías históricas restauradas, 86 huertos urbanos, zonas de juegos y 27.000 metros de jardines. Para estas zonas ajardinadas se ha apostado por especies de vegetación autóctona, con árboles como el olivo, el pino carrasco, la higuera o el álamo y arbustos como el lentisco. Con ello se busca potenciar la aparición de otras especies también autóctonas y generar un espacio que pueda evolucionar de una forma próxima a la natural.

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Parque de Malilla. Zona de alquerías. (Mayo 2018. Fuente: propia.)

Para conocer más en profundidad este caso, me puse en contacto con un grupo de biólogxs que están trabajando en difundir los valores de la biodiversidad urbana de Valencia, en concreto la de aves en Malilla, y les propuse esta pequeña entrevista. Ellxs son:  Pablo Vera, investigador en Biodiversidad en la Universidad de Valencia; Virgilio Beltran, Educador Ambiental y Guía ornitológico en ACTIO Birding; y Ana Abad, ornitóloga. Colaboran también con SEO Birdlife – Sociedad Española de Ornitología.

Por su experiencia en la materia presentan una visión muy clara del papel de la biodiversidad urbana. Además, como veréis no focalizan sólo en indagar dentro del grupo de las aves, sino que plantean un enfoque sistémico de la cuestión. Os dejo, pues, con sus interesantes aportaciones.

  • Hace unos meses descubrí en Twitter vuestra iniciativa de visibilizar la biodiversidad de Malilla bajo el hashtag #WildMalilla ¿Por qué un grupo de ornitólogxs os fijasteis en este barrio de Valencia?

Realmente nos hemos fijado en este barrio porque es en el que vivimos o trabajamos, y en el que aprovechamos cualquier momento para observar aves (un paseo a por el pan, un momento tranquilo después del trabajo, etc.). Además, la puesta en marcha del parque, con el aumento de la biodiversidad que ha supuesto, ha fomentado la presencia de un mayor número de aves que el que venía observándose en años anteriores.

  • Desde una perspectiva ecológica, ¿qué aporta el nuevo parque de Malilla a la ciudad de Valencia?

El parque de Malilla se localiza en la parte sur de la ciudad, en el entorno del cauce nuevo del Turia. Esto supone, junto con el mantenimiento de un cierto cordón de huerta entre el cauce y la ciudad, y los solares o vacíos urbanos, una permeabilidad del parque hacia o desde el cauce nuevo, que actúa como corredor ecológico entre las zonas de interior y el Parc Natural de l’Albufera (aunque este corredor tiene un potencial mucho mayor al faltar facilidades para algunos grupos zoológicos). Esta permeabilidad, sin duda, se ve favorecida por el uso en el parque de vegetación autóctona, que permite albergar una mayor biodiversidad general.

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Parque de Malilla. Zona de ajardinada con especies mediterráneas. (Mayo 2018. Fuente: propia.)

  • ¿Cómo influyen en estas características la proximidad de la zona al río Turia?

Está más o menos contestado arriba. Es importante recalcar que el río Turia es el que pasa por dentro de la ciudad, y que el cauce que va por fuera es un cauce artificial para proteger a la ciudad de los efectos de posibles riadas.

  • ¿Por qué en las ciudades es importante preservar los espacios abiertos, como campos de cultivo o también simplemente praderas espontáneas? ¿Se podría decir que este tipo de espacios desarrollan una función complementaria a la de las áreas verdes de uso público?

Integrar la conservación de la biodiversidad en la planificación y gestión de nuestras ciudades ayuda a retener en la trama urbana, al menos, una parte de las comunidades biológicas presentes en la zona, y por tanto a reducir el impacto negativo de la pérdida de hábitat debido a la expansión urbanística.

En la actualidad, además, hay especies muy ligadas a nosotros que están sufriendo declives de diferente magnitud. Es el caso del gorrión común o la golondrina común, que, junto a otros factores relacionados con la contaminación del aire, ruido y falta de hábitat para nidificar en las nuevas construcciones, se encuentran con falta de proteína animal en su dieta durante la época de cría. Esto es, el declive de especies como el gorrión en las ciudades nos habla de la falta de insectos en la ciudad y son precisamente los ambientes como los herbazales y pastizales los que cada vez son menos escasos o más alterados en sus ciclos naturales por la gestión de la jardinería y por el diseño de ésta, que las contempla como “malas hierbas” y no como parte del jardín (nota: se considera al gorrión muchas veces como un ave granívora, pero durante la cría requiere de mucha proteína animal para alimentar a los pollos).

  • En el blog Bird…gi (cuaderno de campo) de Virgilio Beltrán cuenta que os habéis propuesto hacer un “Gran Año” de forma colectiva, es decir, intentar observar el mayor número de aves posible en un lugar a lo largo de un año. De acuerdo con los datos del blog lleváis 33, ¿representa esta cifra un valor elevado de diversidad de especies?

Con las adiciones que hemos realizado estos últimos dos meses, en solo 5 meses, ya se han observado 53 especies de aves en el barrio, incluyendo todo tipo de aves: garzas, gaviotas, rapaces, pequeñas aves migratorias o sedentarias. Esto da una idea de que un pequeño barrio, con zonas de alta densidad de edificios pero que mantiene un buen arbolado urbano y un gran parque, puede ser un lugar adecuado para la observación de aves. En sí, no es una cifra remarcable si pensamos en un ambiente natural, pero sí que lo es si contextualizamos que se ha logrado en un ambiente urbano y en apenas 5 meses.

  • ¿Se puede tomar la diversidad de aves un indicador de diversidad de otros grupos biológicos?

Por supuesto. Las aves nos indican muchos aspectos del medio en el que están. Algunas de ellas son generalistas, pero otras solo aparecerán si tienen un hábitat concreto o disponen de un alimento determinado. En este sentido, un número alto de especies, generalmente nos viene a indicar la existencia de una diversidad de hábitat, entendida en este caso como estructura de la vegetación, y diversidad de alimento. A su vez, la diversidad de estructura de vegetación suele referirse a diversidad de plantas, y la diversidad de alimento para las aves, a la diversidad de insectos y semillas.

  • ¿Qué mejor tratamiento urbano creéis que habría permitido mantener o potenciar más las funciones ecológicas y sociales de este lugar?

Desde el punto de vista de la biodiversidad, efectivamente se puede hacer aún más. Pero ello pasa por tener una visión estratégica a largo plazo de los servicios ecosistémicos que proveen los espacios verdes y la biodiversidad en la ciudad, y apostar sin dudas por su desarrollo. Por lo que respecta a los propios parques y jardines, crear y mantener puntos de agua evitando la proliferación de mosquitos, tener en cuenta en el mantenimiento de los parques los ciclos del arbolado urbano y las plantas anuales, y de su fauna asociada, etc.

Hemos hablado de parques y jardines, pero queda toda una trama de calles y edificios que pueden (y deben) fomentar la permeabilidad de la ciudad a la biodiversidad. Son prácticas como mantener la vegetación en los alcorques, fomentar los balcones y tejados verdes o incluir espacios reservados para los pastizales y herbazales en las calles. Y, por supuesto, involucrar al máximo a los vecinos en todo este proceso, haciéndoles conocedores de la estrategia en biodiversidad urbana e invitándoles a participar en este proceso. Este es un aspecto que afortunadamente se ha seguido en algunos parques en Valencia y claramente genera una estima a estos espacios mucho mayor que la de ser un lugar agradable en el que pasear.

  • ¿Qué medidas de gestión o del planeamiento urbanístico creéis que podrían mejorar la biodiversidad de esta zona de cara al futuro? ¿Actualmente, se trabaja desde la administración con la perspectiva de la mejora de la biodiversidad urbana?

Lo he respondido también un poco en la anterior pregunta. Por la parte de la administración, al menos a escala local, sabemos que se está trabajando en esta perspectiva, y un buen ejemplo de ello es el parque de Malilla. Pero, además, se están promoviendo actividades participativas para acercar a los vecinos a los otros habitantes de las ciudades, como forma de aumentar la concienciación y mostrar la utilidad de una gestión ecosistémica de los parques y jardines.

En este sentido, el propio ayuntamiento, a través de la Concejalía de Parques y Jardines, ha creado una comisión participada por diferentes organizaciones y asociaciones para trabajar en esta dirección, mientras que ha apoyado la puesta en marcha dos iniciativas para inventariar la biodiversidad de los parques con la participación de especialistas y vecinos (bioblitz), promovidos por la Fundació Observatori del Canvi Climàtic y SEO/BirdLife. Un tipo de iniciativas crucial para empoderar a la sociedad como custodios públicos y privados, así como beneficiarios, de esta biodiversidad, al mismo tiempo que un elemento fundamental de la justificación de la conservación de la biodiversidad en las ciudades y por tanto los esfuerzos para conocerla mejor y divulgarla entre los ciudadanos, es que en ellas vive más de la mitad de la población mundial. De hecho, el domingo 27 de mayo, lo hicimos el del Parc de Malilla, que tiene un gran interés dado que se evaluará a los pocos meses de ser abierto al público.

  •  ¿Y a la sociedad, en qué beneficia el fomento de la biodiversidad urbana y de iniciativas de parques y jardines diseñados con una perspectiva ecosistémica?

La biodiversidad, más allá de su valor intrínseco, tiene el inestimable valor de aportar servicios ecosistémicos tanto en espacios naturales como en espacios antropizados. Por ejemplo, en pueblos y ciudades, la biodiversidad contribuye a mejorar la calidad de vida de la población, gracias al efecto de las arboledas urbanas como amortiguadoras de la temperatura, depuradoras de aire y contribuyendo a fijar el CO2, al mismo tiempo que, tal y como demuestran numerosos estudios, contribuye a mejorar la salud de los habitantes de las ciudades simplemente por su presencia y contacto. Un aspecto nada desdeñable, ya que el 2,5 % de la superficie de España se encuentra urbanizada.

¡Muchas gracias Pablo, Virgilio y Ana por vuestra colaboración!

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Parque de Malilla. Zona de juegos infantiles. (Mayo 2018. Fuente: propia.)

Clara Montaner Augé – 15 de junio de 2018

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