#DíaMundialdelaLeche

@CalaixAmbiental >> Hoy 1 de junio es el día mundial de la leche, un buen día para alabar esta maravilla evolutiva propia de los mamíferos, que permite que las madres alimenten a sus crías. Pero, ¿tiene interés nutricional para los humanos beber leche más allá de nuestros primeros estadios de vida? Son muchos los datos científicos que desmitifican este alimento. Además nos topamos con una industria que comporta un fuerte impacto ambiental y la explotación de millones de animales. Por ello, hoy te animamos a pasarte a la leche vegetal. Aquí encontrarás 7 ventajas para dar el paso que abarcan desde la esfera de la salud, hasta el respeto a la vida y a la maternidad de nuestros parientes mamíferos, pasando por las emisiones de gases efecto invernadero.

1. Más nutrientes

Existen diferentes tipos de leches vegetales. Aquellas que provienen de cereales, como arroz, avena, espelta o cebada, se caracterizan por su alto contenido en fibra, vitaminas y minerales. También están las leches vegetales derivadas de los frutos secos, entre los cuales tenemos almendras, avellanas, sésamo o nueces; estas son muy nutritivas y son fuente de ácidos grasos de calidad y calcio. Por último, se encuentran leches vegetales procedentes de las legumbres, como la leche de soja, con un alto contenido en proteínas de buena calidad. (Aquí puedes leer más sobre las propiedades nutricionales de cada tipo de leche vegetal.)

Por contra, la leche de vaca UHT, la más consumida en España, pierde gran parte de su valor nutritivo al ser esterilizada, además de alterar la microflora intestinal. De hecho, el consumo de leche animal y sus derivados se relaciona con afecciones graves en la salud, como cáncer, obesidad, alergias, problemas digestivos y alteración de las hormonas, entre muchas otras patologías, debido a distintas sustancias que encontramos en los lácteos, lo que nos lleva al punto siguiente.

2. Menos grasa, menos colesterol, sin lactosa y sin caseína

Las grasas saturadas abundan en la leche de vaca. Una dieta alta en grasa saturada incrementa la acumulación de colesterol en los vasos sanguíneos. Por otro lado, la leche de vaca contiene caseí­na, sustancia que dificulta la absorción de otros nutrientes y que puede provocar problemas inmunológicos, incluida una gran variedad de reacciones autoinmunes. Además, la leche contiene también sustancias que nos inflaman y no olvidemos que a las vacas se les administran antibióticos, hormonas y tranquilizantes entre otros fármacos, los cuales pueden acabar en la lecheCon las bebidas vegetales evitamos la caseína, el exceso de grasa y de colesterol, a la vez que no contienen lactosa, por lo que las personas intolerantes a este azúcar no padecen ningún problema digestivo al beberla.

3. Prevenir la osteoporosis

En primer lugar, recordemos que nuestro organismo está preparado para recibir el mayor aporte de calcio durante los dos primeros años de vida. A partir de entonces el cuerpo está preparado para funcionar perfectamente con el aporte de calcio de la alimentación, sin lactancia.

Ahora, mucho ojo a este dato. A pesar de aportar calcio, la leche animal produce el efecto contrario al que pensamos: osteoporosis. ¡Sí, has leído bien! La leche de vaca produce acidificación en la sangre, como la carne roja y derivados, el alcohol, el café, el té común… El calcio actúa como un amortiguador contra la acidez metabólica. Y ¿de dónde coge el cuerpo ese calcio para re-equilibrar esta acidez? Pues lo extrae de los huesos mayoritariamente. (Aquí te lo cuentan con detalle.)

Para mejorar tu ingesta de calcio te dejamos este link donde verás un ránking de alimentos ordenados según el calcio contienen por cada 100 g. Cabe destacar que el calcio que mejor se absorbe es el de las algas. En cuanto a las leches vegetales, la leche de sésamo y la de almendras tiene un aporte de calcio mayor al de la leche de vaca.

4. Frenar la deforestación y ahorrar agua

Si pasamos al plano ambiental, reemplazar los lácteos de origen animal por sustitutos vegetales también tiene sus ventajas. El consumo de terreno de la producción animal intensiva es muy grande, ya que requiere tierras para producir piensos y más tierras para la cría de ganado. De hecho, se están deforestando grandes superficies de bosques y selvas para la producción de piensos. En cambio, el consumo de vegetales es mucho más eficiente en el uso de suelo, por lo cual es más compatible con la conservación de las selvas y los ecosistemas silvestres en general. Si además optas por leche vegetal ecológica, es decir cultivada sin químicos, estarás apoyando la vida silvestre y evitando la contaminación del medio.

Igualmente, no es nada desdeñable el ahorro de agua que supone pasarse a las bebidas vegetales, puesto que producir un litro de leche de vaca requiere 371 litros de agua, frente a los 28 y los 48 de la leche de soja y avena, respectivamente (como excepción cabe señalar las bebidas de arroz, cuya huella hídrica es mayor debido a la cantidad de agua que requiere este cultivo).

5. Reducir emisiones de gases de efecto invernadero

Los productos animales generan emisiones de CO₂ por partida doble: en la obtención del alimento de los animales (maquinaria agrícola, transporte, procesado…) y en la ganadería (cría, más transporte, más procesado…). Por tanto, volvemos a la eficiencia de elegir productos vegetales. Por poner un ejemplo, por un litro de leche de vaca se emiten 1,67 kilos de CO₂ a la atmosfera, mientras que por un litro de leche almendra la mochila de CO₂ se reduce a 360 gramos.

Hay otros gases que contribuyen al calentamiento planetario además del CO₂, uno de ellos es el metano, responsable del 20% de las emisiones de efecto invernadero. Los herbívoros —como son las vacas— lo generan a través de su flora bacteriana, que les ayuda a obtener su alimento. Por ello, los productos lácteos también acarrean una gran mochila de metano (algo que ya vimos en el post Alimentación con baja huella de carbono), emisiones que ahorramos con las bebidas vegetales.

6. Evitar sufrimiento animal

Hay que tener en cuenta que nuestros parientes mamíferos son muy similares a nosotros en su capacidad de sentir, tanto de forma física como emocional, experimentando miedo, angustia, satisfacción, agradecimiento… Sin embargo, la industria ganadera los trata como si fueran objetos, por lo que detrás de cada brik de leche o yogur producido por esta industria hay vidas muy duras. Recientemente se ha hecho eco de ello el actor Joaquim Phoenix en su profundo discurso en la pasada gala de los Oscar, donde condenó todo tipo de maltrato y explotación, señalando lo triste que es apropiarnos de la leche de las vacas, impidiendo que los terneros la beban y que formen vínculos afectivos con sus madres. Varios medios, como el diario El País, han confirmado que “Los terneros son separados nada más nacer de sus madres, cuya existencia es un ciclo sin fin de inseminación artificial, embarazo, parto y ordeño para obtener 20 litros de leche al día“, además de otros actos crueles que son recurrentes en la industria láctea, como quemar las ubres y otras prácticas. ¿Por qué contribuir a este despropósito? ¿No resulta más gratificante beber un vaso de leche vegetal cultivada al margen de estos ciclos de dolor?

7. Un paso que no te generará grandes dificultades y está al alcance de todos los bolsillos

Ahora dar este paso consiste únicamente en hacer un sencillo cambio de hábito. A día de hoy, en todas las tiendas de alimentación encuentras leches vegetales y una gran parte de cafés/restaurantes ya cuentan con alguna opción vegetal. Cabe decir que la variedad de bebidas vegetales a tu disposición incluye un amplio abanico de precios, por lo que es algo al alcance de todos los bolsillos. También es destacable el potencial de la leche vegetal en todos los ámbitos de la cocina, ya que vale como sustituto en bizcochos, tartas, helados…

No te pongas excusas, da el paso a las alternativas vegetales por tu salud, por los animales y por el planeta. Esto no es una renuncia, sino todo lo contrario: es una apuesta por tu bienestar, la solidaridad con los animales y por la ya diezmada sostenibilidad ecológica.

Clara Montaner Augé. Ambientóloga – 1 de junio de 2020

Otras fuentes: